Si acaba de instalar una estufa o chimenea de leña y durante los primeros encendidos nota olor a pintura, vapores o incluso algo de humo, no se preocupe.
En la mayoría de los casos se trata de un proceso completamente normal relacionado con el curado de la pintura anticalórica aplicada en fábrica.
Realizar correctamente los primeros encendidos permitirá que la pintura alcance su máxima resistencia y evitará problemas estéticos en el futuro.
Las estufas y chimeneas de leña modernas utilizan pinturas especiales resistentes a altas temperaturas.
Estas pinturas necesitan alcanzar progresivamente su temperatura de trabajo para completar su proceso de endurecimiento y fijación.
Durante este proceso es normal que aparezcan:
Todo ello desaparecerá progresivamente tras varios ciclos de funcionamiento.
Durante los primeros encendidos recomendamos:
Los vapores desaparecerán una vez completado el curado de la pintura.
Tras estos ciclos la pintura estará prácticamente curada.


Muchos problemas estéticos aparecen por intentar utilizar la estufa al máximo desde el primer día.
Los errores más habituales son:
Una estufa nueva no debe trabajar a máxima potencia durante los primeros usos.
Las cargas excesivas de leña o instalaciones con demasiado tiro pueden provocar temperaturas excesivamente altas.
En algunos casos esto puede producir:


En algunas ocasiones pueden aparecer pequeñas marcas o pérdidas localizadas de pintura debido a temperaturas especialmente elevadas durante los primeros usos.
Esto no afecta a la seguridad ni al funcionamiento de la estufa.
Si en el futuro se desea restaurar la zona afectada, normalmente basta con:
Los olores, vapores y ligeras emisiones de humo durante los primeros encendidos son completamente normales y forman parte del proceso de curado de la pintura anticalórica.
Realizar varios encendidos progresivos, utilizar leña seca y mantener una buena ventilación permitirá disfrutar de la estufa en las mejores condiciones durante muchos años.